Lo
noto dentro como una energía contenida que no puede explotar y expandirse y
liberarse.
Contraída
y densa como el Universo primero.
Tiene
el sabor acerado de una bola de metal y el color plomizo de una tarde de
invierno.
Como
los vivos, que mueren sin saber adónde van.
Y
callan.
A Elena.
A Elena.
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