A veces me imagino despertando lentamente al alba, con las ventanas de mi habitación abiertas de par en par. Llevándose, la brisa, el aire denso del sueño con los vapores perfumados de la madrugada. Alcanzando, tenues, a mis oídos, los últimos acordes de los grillos cantores.
A veces me imagino despertando sobresaltado a altas horas de la madrugada, con el ventanuco de mi celda desencajada. Arrastrando, el viento, el aire pútrido de las pesadillas con los olores alérgicos de la mañana. Martilleando, machacones, a mis tímpanos, los últimos berridos de los grillos de los cojones.
Prefiero los ojos del poeta. Me voy a dormir.