La voluntad es el acto consciente que nos permite ejecutar las acciones que determinamos libremente o en base a una coacción interna ignorada.
El
convencimiento hermético del subconsciente puede determinar nuestras voluntades
y sentirlas como manifestaciones del espíritu.
Contrariar ese determinismo consiste en elaborar en el ámbito de la
conciencia razonamientos que fundamenten nuestra decisión y convertirla en
realidad mediante la voluntad.
El ejercicio reiterado de la voluntad nos llevará al convencimiento
subconsciente de nuestros convencimientos conscientes hasta convertirlos en
espíritu.
Así se
construye el alma.