sábado, 12 de mayo de 2012

Pipas de calabaza

     He comprobado que las pipas de calabaza llevan huevas de insectos en su interior. Sí, suena terrible.
     El experimento lo realicé tras dos años de dejar olvidada y medio consumida una bolsa de dichas semillas.
     El descubrimiento aconteció hoy mismo, mientras estaba limpiando la despensa y desechando productos sobradamente caducados. El caso de las pipas era el más espectacular: ¡más de dos años caducadas! Comprobé que el cierre que le había aplicado tiempo atrás era de lo más hermético, pues consistía en una pinza que abrazaba totalmente la bolsa por su parte superior, impidiendo la entrada y/o salida de pipas hogareñas o fugitivas, respectivamente.
     El descubrimiento, ya lo diré, ha consistido en encontrar en forma de cadáver a varios individuos que cualquier parroquiano calificaría de “bichos”, pues eran diminutos y disponían de alas y enclenques patitas.
     Como, según mi teoría, no había acceso al exterior gracias a la pinza, concluyo que las huevas ya existían en el interior de la bolsa el día que compré las pipas como frescas, sanas y deliciosas. Los días de prolongado reposo y las condiciones de temperatura y humedad que predominan en mi casa sin yo pretenderlo, hicieron que las huevas eclosionaran para dar a luz a los bichos mencionados, falleciendo, eso sí, al tiempo, pues el propio hermetismo de la pinza, también mencionada, evitó la entrada de oxígeno que, por muy pequeños que sean, también necesitan los insectos para sobrevivir.

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