Era un puente
largo: cuatro días sin ir a trabajar. Haré cosas. Nada, en realidad no haré
nada: trastearé entre mis cosas, redescubriré una carpeta de cartón azul y gomas
de cierre antaño elásticas; hoy cordones ásperos y descoloridos.
Liberaré al
viento polvos y ácaros. Me emplearé en deslizar sus hojas delicadamente para, a
cada gesto, sorprenderme con sus viejas manuscritas palabras.
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