- Buenas
tardes, señorita… ¿se puede saber qué hace usted en mi bañera?
- Lo mismo
le iba a preguntar, mire usted por donde. ¿Qué hace usted en mi cuarto de baño?
- Pues
estoy en mi cuarto de baño porque es, precisamente, mi cuarto de baño.
- Pues
mire lo que le digo: el cuarto de baño será suyo, pero la bañera es mía.
- Esto es
de locos. Si el cuarto de baño es mío y en él está contenida la bañera, además
de otros sanitarios y accesorios, quiere decir que la bañera es mía.
- Mía,
mía, mía… Parece usted un remix. ¿Le importaría darse la vuelta para que pueda
salir y secarme? Por si no se ha dado cuenta, no soy un garbanzo que lo hayan
puesto en remojo.
- Perdone,
señorita, no era consciente.
- Gracias,
caballero. ¿Me acerca la toalla?
- Con
mucho gusto… Pero que sepa, señorita, que esta toalla es mía.
- Ya
empezamos con la cancioncita. Puesto que afirma que todo lo contenido en este
cuarto de baño es suyo, eso querrá decir que hasta yo misma soy suya ¿no?
- Pues…
ahora que lo dice… y ahora que la veo…
- ¡Oiga,
deje de mirarme como un poseso y dese la vuelta!
- Con
todos mis respetos: está usted estupenda ¿sus pechos son naturales?
- ¡Naturalmente
y naturales! ¡Puede tocarlos si no se lo cree!
- Mmmm…
son firmes y finos al tacto.
- ¡Le he
dicho que puede tocarlos, no magrearlos! ¿O se piensa usted que son pelotas
antiestrés, eh?
- ¿Vais a
terminar de una vez con el baño que tengo un examen y no voy a llegar a tiempo?
- Perdona
hijo, tu madre ya se está secando y yo termino en un santiamén.
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