jueves, 17 de mayo de 2012

La bañera

- Buenas tardes, señorita… ¿se puede saber qué hace usted en mi bañera?
- Lo mismo le iba a preguntar, mire usted por donde. ¿Qué hace usted en mi cuarto de baño?
Pues estoy en mi cuarto de baño porque es, precisamente, mi cuarto de baño.
Pues mire lo que le digo: el cuarto de baño será suyo, pero la bañera es mía.
Esto es de locos. Si el cuarto de baño es mío y en él está contenida la bañera, además de otros sanitarios y accesorios, quiere decir que la bañera es mía.
Mía, mía, mía… Parece usted un remix. ¿Le importaría darse la vuelta para que pueda salir y secarme? Por si no se ha dado cuenta, no soy un garbanzo que lo hayan puesto en remojo.
Perdone, señorita, no era consciente.
Gracias, caballero. ¿Me acerca la toalla?
Con mucho gusto… Pero que sepa, señorita, que esta toalla es mía.
Ya empezamos con la cancioncita. Puesto que afirma que todo lo contenido en este cuarto de baño es suyo, eso querrá decir que hasta yo misma soy suya ¿no?
Pues… ahora que lo dice… y ahora que la veo…
¡Oiga, deje de mirarme como un poseso y dese la vuelta!
Con todos mis respetos: está usted estupenda ¿sus pechos son naturales?
¡Naturalmente y naturales! ¡Puede tocarlos si no se lo cree!
Mmmm… son firmes y finos al tacto.
¡Le he dicho que puede tocarlos, no magrearlos! ¿O se piensa usted que son pelotas antiestrés, eh?


¿Vais a terminar de una vez con el baño que tengo un examen y no voy a llegar a tiempo?
Perdona hijo, tu madre ya se está secando y yo termino en un santiamén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario